Maceo ya era un Tit√°n en Baragu√°

Por: Pastor Guzm√°n (Tomado de Escambray)

Al 15 de marzo de 1878, cuando todo era confusi√≥n y derrotismo en el campo cubano, arrib√≥ Maceo plet√≥rico de energ√≠as y convicci√≥n revolucionarias para devenir coloso pol√≠tico frente al poder de Espa√Īa y salvar el honor de los cubanos

Como no pudieron vencernos a las malas a los cubanos, pues nos vencieron a las buenas en 1878, con astucias convertidas en sutilezas, halagos, buen trato a los insurrectos que ca√≠an prisioneros o se presentaban; concesiones m√°s bien de forma, propulsadas por un astuto general espa√Īol de nombre Arsenio Mart√≠nez Campos, quien utilizando h√°bilmente las disensiones en el campo revolucionario, logr√≥ que sus defensores dejaran caer la espada tras diez a√Īos de guerra.

 

Para finales de enero del citado a√Īo ya todo estaba decidido. La C√°mara de Representes de la Rep√ļblica de Cuba en Armas se autodisolvi√≥, dejando la autoridad de la Revoluci√≥n a un llamado Comit√© del Centro, encargado de negociar con el enemigo la paz sin independencia y sin abolici√≥n de la esclavitud, pactada finalmente el 10 de febrero de ese a√Īo en El Zanj√≥n, sin tener en cuenta la opini√≥n de influyentes jefes mambises que, como Antonio Maceo, segu√≠an por entonces agregando a su gloriosa trayectoria, brillantes √©xitos militares.

Grande result√≥ la sorpresa del espad√≥n espa√Īol Mart√≠nez Campos cuando recibi√≥ la carta en que un alto jefe cubano de nombre Antonio Maceo ‚ÄĒa quien conoc√≠a muy bien de muchos lances‚ÄĒ le manifestaba no estar de acuerdo con lo acordado y le solicitaba una entrevista, gesto que √©l atribuy√≥ a ‚Äúmera vanidad de mulato‚ÄĚ, pero que no desestim√≥ porque conven√≠a a sus intereses.

TIT√ĀN DE MORAL Y PATRIOTISMO

Pero, ¬Ņqui√©n era aquel hombre que, al cabo de tantos desencuentros al interior de la jefatura de la Revoluci√≥n iniciada por C√©spedes ‚ÄĒen los que tuvo buen cuidado de no participar‚ÄĒ, irrump√≠a ahora con fuerza redoblada a√Īadiendo a su jerarqu√≠a militar, la cualidad pol√≠tica?

Era el hombre que el 12 de octubre de 1868, al segundo d√≠a del pronunciamiento de La Demajagua, se fue a la manigua y esa propia jornada pelea y es ascendido a sargento, inicio de una trayectoria que continu√≥ a los pocos meses con los grados de teniente, seguidos ya a finales de a√Īo por los de capit√°n, para, en deslumbrante itinerario, ser nombrado comandante en enero de 1869 y antes de finalizar ese mes tener en su hombrera las insignias de teniente coronel, luchando a las √≥rdenes de Donato M√°rmol y luego de M√°ximo G√≥mez.

En progresiva sucesión, interviene Maceo en la defensa de Bayamo y en toda una serie de combates, hasta que el 16 de marzo de 1870 derrota a una columna reforzada al mando del entonces coronel Arsenio Martínez Campos. Luego, en agosto de 1871, participa junto a Máximo Gómez en la invasión a Guantánamo, donde vence numerosas veces a las tropas peninsulares.

El 16 y 17 de febrero de 1872 derrota nuevamente en Jarahueca a las tropas dirigidas por el ahora brigadier Mart√≠nez Campos y prosigue su cadena de acciones victoriosas hasta que el 19 de diciembre figura en el asalto y toma de Holgu√≠n. Sin dejar de combatir, el 10 de noviembre de 1873 est√° entre los jefes que atacan Manzanillo, sus tropas resultan las √ļnicas que alcanzaron el objetivo propuesto.

Del 5 al 7 de febrero de 1874 participa en la batalla de Naranjo-Mojacasabe bajo el mando del General en Jefe M√°ximo G√≥mez, y del 15 al 19 de marzo multiplican ese triunfo en la Batalla de Las Gu√°simas, traducida en la derrota m√°s grande de las tropas coloniales espa√Īolas en Cuba, las que sufrieron 1037 bajas entre muertos y heridos. El 12 de abril est√° el Tit√°n en el asalto y toma de San Miguel de Nuevitas, donde cae su hermano Miguel. Seis d√≠as despu√©s est√° en la toma de Cascorro.

En 1875 Maceo se multiplica en acciones b√©licas contra objetivos espa√Īoles en Oriente y Camag√ľey, para en 1876 continuar su campa√Īa indetenible, que el 28 de noviembre lo lleva al asalto y toma de Sagua de T√°namo, mientras otros contingentes bajo su mando ocupaban los caser√≠os de Juan D√≠az, Cedro y Zabala, con un valioso bot√≠n de armas, municiones, v√≠veres y pertrechos.

Siempre sagaz y combativo, Maceo y sus tropas asaltan el 7 de febrero de 1877 la villa de Baracoa, donde le causan al enemigo 52 muertos y le ocupan armas y otros efectos militares. Tras una estela de enfrentamientos victoriosos, acontece el 6 de agosto del propio a√Īo el combate de Mangos de Mej√≠a, donde el joven general recibe ocho balazos.

Lo m√°s triste es que durante la convalecencia del Tit√°n se inician los contactos que llevar√≠an semanas despu√©s a la paz sin independencia del Zanj√≥n, promovidos por personas que estuvieron implicadas casi cinco a√Īos antes en la deposici√≥n del presidente C√©spedes.

Ahora, incre√≠blemente repuesto de sus casi mortales heridas, el general Antonio sorprende en Florida Blanca el 29 de enero de 1878 a una tropa espa√Īola, a la que aniquila casi completamente, y le captura un valioso convoy. Cuatro d√≠as despu√©s, el Tit√°n combate en la Llanura de Juan Mulato al Batall√≥n de Cazadores de Madrid, al que le causa 260 bajas entre muertos y heridos. Dentro de las bajas mortales figur√≥ su jefe, el teniente coronel Cabezas, y los cubanos se apropiaron entonces de la bandera, el archivo, los bagajes, las armas, municiones y mulos de carga que llevaban.

No hab√≠a terminado la amplia cosecha de laureles del general mestizo, quien combate del 7 al 10 de febrero del propio a√Īo al tristemente c√©lebre Batall√≥n de San Quint√≠n, victimario cuatro a√Īos antes en San Lorenzo, Sierra Maestra, del Padre de la Patria, y le causa 245 bajas entre muertos y heridos.

Ese es el hombre que se encuentra el 15 de marzo de 1878 en Mangos de Baraguá, frente a Martínez Campos; el mambí que el 10 febrero, en la misma jornada en que se suscribía el oprobioso Pacto en el Zanjón, daba a las armas cubanas una de sus más rutilantes victorias.

Fue aquel mulato santiaguero de 33 a√Īos de edad, con m√°s de 20 heridas en su cuerpo, quien plant√≥ bandera ante el general ib√©rico, venido al campamento de su inopinado adversario en los mangales de Baragu√°, seguro de concretar all√≠ el lauro mayor de su carrera: la pacificaci√≥n de Cuba bajo el pend√≥n de Espa√Īa.

Pero Maceo dijo: ¡No! y salvó el honor de los cubanos, porque aceptar la paz sin independencia y sin abolición de la esclavitud por la que tanto esfuerzo y sacrificios se habían ofrendado, equivalía a echar en saco roto una década de increíbles penurias, de sangre y muerte, de dolor y luto, para que todo quedara, más o menos, como en el punto de inicio de aquel holocausto inenarrable.

 

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