¿Mi abuelo?, ¡el mejor alumno!

Hace tiempo no nos reunimos. Solo un mes en el curso es muy poco cuando te diviertes tanto impartiendo clases y aprendes tanto de tus interlocutores. Por supuesto, siempre te asalta la incertidumbre inicial: ¿serán pacientes?, ¿preguntarán mucho?, ¿me escucharán? Toda duda se desvanece cuando las coordinadoras de la Cátedra del Adulto Mayor, CUAM, presentan a los profesores…y al aula.

A ellos me acerqué por propia voluntad, por amor a enseñar algo a quienes tanto tienen que enseñarnos. Me acerqué con la idea de revivir los ratos de debate con mi abuelo, y no niego que ser prácticamente una niña dictando ideas frente a un aula inmensa…me preocupaba.

Las personas de la tercera edad, o adultos mayores, interesados en estudiar de nuevo, forman parte de esta academia para la vida. Sus asesoras, las profesoras de la Dirección de Extensión Universitaria de la Universidad de Camagüey “Ignacio Agramonte Loynaz”  son, como ellos, una amante familia.

Se imparten todo tipo de asignaturas. Muchas relacionadas con la salud, la medicina natural y tradicional, las artes, la cultura en su aspecto general, conocimientos básicos de un envejecimiento responsable y adecuado, y nociones de comunicación, así como el uso y mal uso de la prensa. En la CUAM sus miembros reciben herramientas para enfrentar la vejez en este siglo informatizado, con nuevos recursos y mayor preparación para entender sus cambios.

Este es un gran hogar. No solo el aspecto docente, convencional, de clases y conferencias, signa las rutinas de la Cátedra. Alumnos, profesores y personal de salud que confluyen en la CUAM diseñan todo un programa integrador de actividades extracurriculares, para complementar con acciones lo aprendido en el aula. Los escenarios son diversos: excursiones a sitios históricos de la provincia y el país, actividades recreativas, visitas a museos, y la participación en galas artísticas son algunas de las actividades que enriquecen el trabajo con el adulto mayor en la Universidad de Camagüey.

Ya lo digo, tengo un recuerdo muy grato de ellos, porque más que un aula impaciente, quedaron grabados en mi memoria momentos donde aula y profesor se unen en un debate productivo, agradable y lleno de recuerdos y semejanzas con la historia.

La primera Cátedra del Adulto Mayor se fundó en la Universidad de la Habana en el año 2000. Camagüey, la Tierra del Mayor, fue la cuarta provincia en proporcionar estudios a las personas de la llamada Tercera Edad.

El próximo febrero, para muchos mes del amor, también será el mes de la Cátedra. ¿Qué habrá?, me imagino que mucho, menos de lo que se merece un proyecto con tanta buena voluntad y de tan necesario impulso. Nuestro país envejece y nosotros con él. Redefinir siempre los objetivos de la CUAM, actualizar constantemente sus métodos y estrategias n aras de mantenernos al ritmo de los nuevos tiempos, y contar con el apoyo de más instituciones podría ser algo que nos regalen para este nuevo aniversario.

Dar clases allí, con personas tan deseosas de recibir y dar a la par, me remonta a mi niñez, cuando mi abuelo, cuestionador nato y muy conversador, reflexionaba junto a mí acerca de las cuestiones de la vida. Ya no está con nosotros, y con él se fue parte de esa costumbre de analizarlo todo. Desde ese momento, y hasta ahora, creo que si abren una Cátedra en la otra vida mi abuelo será el mejor alumno.

Por: Osleydis Pérez Ferriel (Dirección de Comunicación)

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