Una tradición necesaria para el alma

Por estos días, las puertas de la ciudad de Camagüey se abren para recibir a su más importante fiesta popular, el San Juan, una tradición que sobrevive al paso de los años y los embates de los tiempos modernos.

Actualmente, nuestro jolgorio contempla todo tipo de eventos culturales, algunos de los que se hacían antes, y otros que aparecieron en nuevos contextos como un intento de añadir a esta fiesta la cultura camagüeyana contemporánea.

Esta festividad, convertida en espacio donde las congas, las comparsas y las carrozas adornan con sus ritmos y bailes las calles de la comarca agramontina, influyó para que, en el 2008, el Centro Histórico de la ciudad fuera declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Según explicó Marisleydis Pentón Rodríguez, especialista del Centro de Interpretación de la Oficina del Historiador, a la hora de entregar una tesis para iniciar el proceso de evaluación y obtener esta categoría se expusieron dos aspectos.

“El primero de estos elementos estuvo determinado por el trazado urbano de la urbe, sus callejones y calles estrechas y curvilíneas, y el segundo respondió a un conjunto histórico de valor, allí se contempló el San Juan, como una de las festividades más significativas que ha devenido en tradición”.

 Las fiestas sanjuaneras comenzaron desde 1725 con las ferias de la ganadería, que se realizaban en las diferentes plazas y la participación de los esclavos y negros libertos. Así empieza a surgir la rumba como medio musical, y aparece un ambiente festivo en la ciudad, que poco a poco se expandió con el adorno de las calles, y el nacimiento de las congas. Llega entonces, a su mayor esplendor el San juan, que se desarrolla todos los años desde el 24 de Junio y hasta el 29 de este mes, día en que culmina con el entierro de San Pedro.

-¿Qué ha hecho del San Juan una tradición?

-Desde sus inicios, las serpentinas, los confetis y los paseos a caballo hacían de los días del 24 al 29 de junio los más esperados de todo el año. Ese era el espacio en que las arterias principales se abarrotaban de personas, alegría y colorido. Esta celebración creció con el tiempo, hasta convertirse en las esperadas fiestas sanjuaneras que hoy disfrutamos.

“Aunque sus actividades han variado muchísimo, y la afluencia de personas no es igual a la de años atrás, la festividad permanece allí, esperando al pueblo camagüeyano, quizás esa ha sido la razón por la que es merecedora de un sitio especial en el corazón de los lugareños, quienes siempre esperan su llegada”.

Ser camagüeyano no se define solamente por nacer en esta ciudad, esa es una condición que tampoco tiene que ver con declaraciones escritas, puedes considerarte “de Camagüey” si conoces las costumbres de su gente, si te sentaste en el Parque Agramonte o has tomado agua de tinajón, pero definitivamente, para ser parte de esta tierra tienes que participar en el San Juan, pues este más que una tradición, es una necesidad del alma.

Por: Yilenis Pérez Sanabia (estudiante de Periodismo)

 

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