“No es política, es Humanidad”

“No es política, es Humanidad”

23 febrero, 2021 Noticias 1

Descubrí su post entre todas las publicaciones que Facebook organizó para mi día, seguramente la hubiera desplegado sin más como a muchas otras, pero en estos tiempos de pandemia, una máscara, el nasobuco y la bata verde siempre roban la atención.

“No es política, es Humanidad”. Decía el texto que acompañaba la foto, y pasaron algunos segundos antes de que reconociera un rostro familiar tras aquel andamiaje de protección tan necesario en zona roja.

Sandro Michel Batista Polanco estudia Ingeniería Civil en la modalidad por encuentros de la Universidad de Camagüey “Ignacio Agramonte Loynaz” (UC), y trabaja como promotor del Proyecto Sociocultural Provincial Golpe a Golpe. Pero, por estos días, 15 exactamente, en su rutina estarán ausentes los libros y el arte comunitario, los ha cambiado por la sofocante máscara transparente, los guantes de goma y el carrito de un pantry…

-¿Cómo conociste la posibilidad de entrar como voluntario al centro de aislamiento ubicado en la Formadora de Maestros de Camagüey?

-Fue gracioso. Había comentado con algunas amistades que quería apoyar en un centro de aislamiento. Sé que, a veces, no hay la cantidad de personas que necesitan, porque es una tarea arriesgada. Mis amigos me dijeron que estaba loco, que no debía hacerlo, y, justamente al otro día, hicieron una reunión en mi trabajo para avisar que se necesitaban voluntarios para la zona roja. Fui el primero en decir – yo quiero-, sin siquiera escuchar toda la explicación. Nos dijeron que sería la próxima semana.

“Al otro día, en la mañana del viernes, me llamaron para decirme que era necesario que me incorporara a las 10:30 AM, por lo general me demoro muchísimo recogiendo, y pensé que no me daría tiempo. Pero aquí estoy, en primera línea.”

-¿Qué labores desempeñas allí?

-Somos facilitadores: los recibimos, le damos el avituallamiento, los ubicamos en los dormitorios, les llevamos el desayuno, las meriendas, el almuerzo, la comida…todo lo que necesitan.  

“También sabemos que están en una posición estresante, por lo que tratamos de hacerlos sentir bien, al menos durante el momento en el que interactuamos con ellos. Intento transmitir alegría, siempre canto en los pasillos, y cuando los pacientes me sienten ya saben que se acerca la comida. El cubano con eso no entiende.”

“Ya todos conocen mis ojos saltones debajo de la máscara, tú sabes que soy alegre”, dice vía Messenger, y me teletransporto a una imagen de Sandro representando a la Facultad de Construcciones en el Festival de Artistas Aficionados de la FEU en la UC – ¿cuándo te irás Covid-19? – pienso y regreso a la realidad…

-Me decías que tus compañeros allí también son voluntarios y que es un grupo muy diverso.

-Sí, somos 10 voluntarios: hay un señor que es jefe de cocina aquí en la llamada Formadora, dos compañeros míos del Proyecto Sociocultural Golpe a Golpe, 3 profesores de la formadora, un militar, entre otros.

-Desde que llegaste, ¿qué momento te ha impactado más?

-La primera labor que tuve: recibir una guagua llena de niños, todos de una misma aula, acompañados de sus madres, ellas más nerviosas que los pequeños. Pensé en el riesgo que viven los niños hoy, y en cuánto debemos cuidarlos.

“Ah, y la comensal más comilona de todos, la que más alegre se pone de vernos, y siempre nos saluda. Es una niña que no llega a los tres años creo, está con su abuelita. Cuando nos siente en el pasillo saca la manito para decirnos adiós”.

-Bueno, sé que dispones de un tiempo limitado, antes de despedirme quisiera preguntarte ¿Cuáles fueron las razones que le diste a tus amigos cuando afirmaste que deseabas entrar a un centro de aislamiento?

-Creo mi post lo resume, no es cuestión de política, es humanidad- solo eso escribió-  y entonces comprendí que hay momentos en los que pocas palabras bastan, que ahora debemos convertir el “quiero hacerlo” en “ya estoy aquí”; confirmé la certeza de que en la Universidad de Camagüey se aprende mucho más que álgebra o letras, y que con los jóvenes cubanos se puede y se podrá contar siempre.

Después, escribí estas líneas, con el orgullo que me provoca conocer al rostro detrás del traje de protección, saberlo compañero de universidad y amigo, pero sobretodo, saberlo HUMANO.

Texto: Yilenis Pérez Sanabia

Fotos: Cortesía del entrevistado

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One Response

  1. Nelson Hernández dice:

    Excelente entrevista jj. También puedo decir con orgullo que conozco a nuestro eterno “presidente de Facultad” , Sandro Michel; y aunq no pueda verlo por ese nasobuco que usa para protegerse, no tengo dudas de que ahí detrás hay una sonrisa muy positiva.

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