Obama pronto hará mutis: ¿qué nos dejará?

ObamaPor: José Alemán Mesa (estudiante de Periodismo)

A qué cubano, que dice sentirse verdaderamente cubano, no se le eriza la piel cuando ve su bandera ondear desde lo más alto en cualquier evento deportivo o político en el mundo. Y ni hablar si escuchamos nuestro Himno Nacional de Bayamo.

Pero como todos sabemos desde el 20 de julio de 2015, siete meses después de la ruptura de la enemistad entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, no es difícil encontrar un norteamericano que le cante a Cuba o lleve en su carro una foto de ambas banderas en “son de paz”.

Todavía creo que a ambos países le corresponde imprimir en las hojas de los libros los nuevos momentos. Pues, aunque no soy de los que da fe del todo al cambio repentino de los ahora “bien” nombrados “vecinos”, a veces me siento obligado a repasar la historia, al margen de que nuestro canciller Bruno Rodríguez Parrilla, en su discurso el 20 de 2015 declarara el acontecimiento  como la oportunidad de “fundar” unas relaciones bilaterales “distintas a todo lo anterior”.

Y aunque nuestra enseña nacional se unirá a los más de 150 países con los que Estados Unidos mantiene relaciones diplomáticas, siento de cerca los miles de cubanos víctimas de invasiones mercenarias, sabotajes, agresiones biológicas, radiales y televisivas. El aliento a la emigración ilegal y violenta, intentos de asesinato a sus principales líderes, como modalidades de agresión puestas en prácticas durante todos estos años de Revolución.

¿Qué quiero decir con todo esto? Bueno, que el acercamiento con Cuba en diciembre y la gentileza de Barack Obama, no son más que reflejo de una nueva política hacia Cuba, que busca incentivar los cambios que Washington no pudo promover con la política de mano dura en las últimas décadas. Muestra una inteligente adecuación, no solo de su estrategia, sino en relación a los cambios que están teniendo lugar en el resto del mundo, especialmente en América Latina y el Caribe.

Este paso, por sí mismo, no elimina del todo las contradicciones existentes, aunque sí empuja hacia una futura solución. Reconozco que lo alcanzado  constituye un hito histórico y plantea un nuevo escenario de cara al futuro de las relaciones entre los dos países, con implicaciones no solo simbólicas, sino prácticas en la conducción de las respectivas políticas de cada Estado.

Ojalá quien venga después de Obama, ya sea Hilary Clinton o Donald Trump,  respete en el caso de Cuba, la legitimidad de su gobierno y, en consecuencia, la legalidad de su política nacional, lo cual tiene importantes consecuencias para el desarrollo de las futuras negociaciones, las que deben estar basadas en las normas internacionales, la igualdad soberana y la no injerencia en los asuntos internos de ambos pueblos.

Estados Unidos anunció la remoción de numerosas restricciones legales al comercio bilateral con Cuba, los viajes a nuestro país  y las operaciones de empresas estadounidenses, así como también la eliminación de límites a determinados tipos de remesas de dinero.

52042-fotografia-mPero, como ya vaticinaba este estudiante de Periodismo, cada proceso cada vez será más parsimonioso. He aquí el ejemplo con las votaciones de este 27 de octubre, en la que Cuba  tras merecer la mayor cantidad histórica de votos, 191, en contra del bloqueo a que es sometida la isla por el Gobierno de los Estados Unidos, no logró que los dueños del embargo dijeran no.

Como bien plantea el sitio de Intranet de la Universidad de Camagüey, “ningún miembro de la Comunidad Internacional se abstuvo, mientras el propio creador del embargo e Israel fueron las únicas naciones en apoyar nuevamente el injusto bloqueo económico-comercial que impide a la mayor de las Antillas desarrollarse mucho más tanto económica como socialmente, y que ha afectado al pueblo cubano durante más de cinco décadas”.

Muchos especulaban, medios nacionales e internacionales sobre la idea de que Estados Unidos podría estar dispuesto a aceptar una condena de Naciones Unidas al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba sin presentar batalla. La verdad nunca di fe del todo a esta falsa, pues abstenerse por primera vez en la votación anual de la ONU, condenaría su propio embargo comercial hacia Cuba. La simple consideración de la abstención, decían algunos, es un hecho sin precedentes. Y miren que mal salió esta consideración, que si bien era apresurada a los acontecimientos, era muy abstracta.

No obstante, seguir adelante con la idea sacudiría tanto a las Naciones Unidas como al Congreso en Washington. Es inaudito que un estado miembro de la ONU no se oponga a una resolución crítica con sus propias leyes. Resulta llamativa la sumisión de gobierno de Israel, pues, tal y como se previó,  votó este año de la forma que Estados Unidos.

Entonces, yo dejo a consideraciones la siguiente interrogante. Cuando Obama haga mutis: ¿qué nos dejará?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *