Vilma de rostro y Alma Máter

Vilma de rostro y Alma Máter

11 junio, 2021 Noticias 0

La bella historia de Cuba está plagada para bien de virtud, ímpetu, responsabilidad joven. La han construido miles de valientes universitarios, de líderes estudiantiles que han esculpido hermosas huellas en cada uno de sus pasos, de hombres y mujeres que han entregado, sin ponerse límites, un amor profundo a la Patria, desde diferentes contextos, trincheras y funciones.

La bella historia de Cuba ha tenido a Martí, Mella, Villena, Frank, Raúl, Fidel, como algunos de estos paradigmas más mencionados por la historiografía y conocidos por los habitantes de esta isla y el mundo. Sin embargo, una mujer con nombre de guerra Deborah, pero llamada Vilma Espín Guillois, no fue solo una eterna guerrillera en el Llano y la Sierra, no fue solo una luchadora incansable por los derechos de la mujer, sino que también tuvo protagonismo desde su Alma Máter.

Mucho se conoce, se escribe, se divulga sobre su papel como fundadora y presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas, la destacada participación en la lucha insurreccional del país y después del triunfo de la Revolución y la valerosa idea de  crear los círculos infantiles. Pero, en la septuagenaria Universidad de Oriente (UO), Vilma inició su amplio camino de batalla por la soberanía de nuestra nación y marcó pautas con su desempeño estudiantil de manera integral.

Como cierre brillante de su carrera iniciada en 1948, ella fue una de las dos primeras mujeres de la mayor de las Antillas, en obtener el título de Ingeniera Química Industrial en 1954, año en el que también fue enviada por su padre a los Estados Unidos para cursar un postgrado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y alejarla de los peligros que de momento entrañaba la participación en la clandestinidad.

En todo ese tiempo de pasión por el estudio, la lectura y las investigaciones en las aulas de esa academia del oriente cubano, ella también evidenció protagonismo en el día a día como cualquier estudiante universitario. Vilma amó muchísimo  la cultura de la nación y dentro de ella la música tradicional, el carnaval, el arte aficionado, el deporte, y los representó con entusiasmo y calidad a varios niveles.

En un artículo publicado el pasado año precisamente en la página web institucional de la UO, el profesor de Historia Ms. C. Rafael Ángel Borges Betancourt, refiere que Vilma se destacó con su hermosa voz como solista en la Coral Universitaria, dirigida por el italiano Juan Viccini, y al mismo tiempo perteneció al grupo de danza, pues cuando niña estudió ballet.

Difícil también que una cubana, una alumna universitaria emprendedora y entusiasta, no sintiera pasión por la práctica de la actividad atlética. Vilma mostró en sus años de paso por la educación superior, inclinación por el deporte de la malla alta y su buen desempeño en esta especialidad, le hicieron merecer el puesto de capitana del conjunto de voleibol de la Universidad de Oriente.

Formarse en esa institución, recién creada cuando comenzó sus estudios, le hicieron abrir una etapa decisiva en el desarrollo de ideas políticas, revolucionarias y de liderazgo. Desde ese entonces, estuvo en primera fila en varias manifestaciones estudiantiles, repartió proclamas para convocar a los santiagueros a mítines de reafirmación patriótica y participó en movimientos políticos que demandaban el restablecimiento de la Constitución de 1940.

Desde su Universidad apoyó tempranamente la lucha insurreccional cuando tras el Asalto al Cuartel Moncada, escondió en su hogar a varios de los jóvenes revolucionarios que participaron en la acción y eran perseguidos por la tiranía batistiana; así, como ayudó igualmente a los que se escondieron en el hospital de La Colonia Española.

Alicia, Déborah, Mónica y Mariela, varios nombres de la clandestinidad para una sola persona especial, con cualidades inolvidables, sólida formación científica, una mujer extraordinaria de corazón universitario, que ha dejado un legado también en su caminar por las universidades cubanas. Simplemente Vilma Espín Guillois, una joven de rostro y Alma Máter.

Por: Alexei Nápoles González

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