“Ya son dos años de andanzas”

Texto y fotos: Damaris Hernández Marí

Las distancias y las dificultades de la gente más humilde de este terruño, lejos de amilanar su andar resuelto, devienen pretextos ideales para recorrer empolvados caminos bajo un sol que fustiga. Es sábado y ya casi son las 10 de mañana. ¿El propósito? El más noble de los empeños: recibir por recompensa cientos de sonrisas y aplausos, eso sí, que estén provistos de ese halo de inocencia que solo entraña la niñez.

Y es que un grupo de muchachos de la Universidad de Camagüey “Ignacio Agramonte Loynaz” toman sus mochilas cada mes y suben al ómnibus de turno para emprender el rumbo a las comunidades más apartadas y con mayores problemas sociales del municipio.

El viaje no es nada silencioso, ¡para nada! ¿Cómo podría serlo si la juventud es alegre y bulliciosa por naturaleza? Bromas y canciones aderezan el trayecto, nuevas experiencias nos aguardan. La agenda indica que esta vez visitaremos la comunidad de Cándido González, justo allí donde limita con La Guernica.

Nos acercamos caminando porque la guagua no puede llegar hasta la cuadra donde nos esperan una docena de niños que no rebasan los 12 años con sus familiares. Según nos dicen han estado esperando esta actividad toda la semana.

Pastores belgas y alemanes son los primeros en bajar y enseguida se roban la atención de los más pequeños que corren a posar para nuestras cámaras, tal vez por esa extraña complicidad que logran los niños con los animales.

Otros prefieren que los pinceles del grupo dibujen en sus rostros flores y corazones, quizás porque esos son los símbolos que caracterizan la inocencia de los primeros años. Los más activos, por su parte, prefieren demostrar sus destrezas físicas bailando la suiza o en las carreras de obstáculos.

La risa de sus compañeros atrae la atención de otros que aún no se habían decido a abrir la puerta y sumarse a los juegos. Luego de una hora y media de diversión siempre queda tiempo para disfrutar del buen arte que supone el teatro, hoy con la obra humorística “El Oeste”.

Para el final queda lo mejor: el tesoro escondido. Una veintena de muchachos corre a buscar el papel ganador, pero no saben que hay regalos para todos, porque se premia el mérito de querer participar y de entregar lo mejor de cada uno de ellos.

Esta vez no solo nos acompañan los canes de la Federación del Deporte Canino de la provincia, sino que se han incorporado a la actividad las mascotas de la vecindad en una especie de desfile sui géneris de bellezas animales. Algunos esperan intranquilos a ser vacunados por los jóvenes veterinarios, quienes siempre acuden al llamado de este proyecto sociocultural.

Llega la hora de decir adiós, y la gente de la comunidad quiere más números culturales y actividades deportivas, han disfrutado toda la mañana y el tiempo se les ha escapado sin advertirlo en sus relojes. “¿Cuándo regresan? ¿Por qué se van ya? ¿Los volveremos a ver?” son algunas de las interrogantes que nos hacen con la mirada de quienes agradecen los momentos y el amor dedicados. Ya son dos años de andanzas, de experiencias que se han ido escribiendo cada mes en las bitácoras personales de cada uno de los integrantes y que están allí, en las comunidades que esperan con ansias otra visita.

2 comentarios en ““Ya son dos años de andanzas”

  1. Estos proyecto sociocultural nuestra la grandeza de cada uno de los estudiantes universitarios que participan en él. He tenido el gran placer de participar en esta actividad y es calgo increible, los sentimientos encontrados y sientes que te erisas cuando vez tanto cariño entre personas que no se conocen pero es como si se conocieran de toda la vida. Me gustaria participar en este proyecto comunitario una vez más y ser parte de esa gran obra que vamos deasrrollando poco a poco. No quiero terminar esta pequeña nota sin antes FELICITAR a todos los jóvenes que dan su paso alfrente para llevar tan honrosa misión.

  2. Julito, muchas gracias por tu sincera felicitación al equipo que lleva a cabo esta noble tarea y en nombre de ellos te convido a que participes muchas veces más con nosotros porque realmente es una obra que ennoblece al que la realiza y que es agradecida por las personas de las comunidades, principalmente, los niños. Muchas gracias por tu comentario.

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