Casas más seguras desde México y para Cuba

Tras mucho soplar y soplar el lobo no pudo con la casa de ladrillos y… aunque los cubanos “no creen en lobos” si les preocupan los huracanes, así que el arquitecto Ramón Aguirre Morales vino desde la Universidad Autónoma de México “Benito Juárez”, para enseñar su proyecto sobre la construcción de viviendas con bloques de barro.

En la sede “José Martí” de la Universidad de Camagüey (UC) “Ignacio Agramonte Loynaz”, el catedrático mexicano impartió a los estudiantes de arquitectura e ingeniería civil una conferencia técnica sobre la fabricación de bóvedas de ladrillos sin cimbra, proyecto auspiciado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) como parte de la recuperación de los daños ocasionados por el desastre natural Irma.

“Las obras arquitectónicas aseguran la revitalización de un sistema constructivo olvidado que entre sus beneficios ofrece menor temperatura en el interior del hogar, techo pesado para la evacuación de aguas pluviales y cubierta con comportamiento aerodinámico idóneo para resistir temblores, sismos de gran magnitud y huracanes”, aseguró Aguirre Morales, quien lleva más de 26 años trabajando con bóvedas de este tipo.

Elaborar los techos de bóvedas de ladrillos sin cimbra ahorra el consumo de arena, piedra, madera para el encofrado, cemento y acero, en comparación con las cubiertas de hormigón armado, además de requerir menos tiempo por prescindir del desencofre. De forma general, la familia cubana evita el 52% del gasto que antes destinaban a los materiales, informó el arquitecto Lexer Rodríguez, parte del equipo de producción de estas células básicas en Cuba.

Este programa se aplicó inicialmente en el país en el 2004 en Santiago de Cuba por el “Taller Internacional de Desarrollo local en municipios de ecosistemas frágiles”, se retomó en Sancti Spíritus diez años después, luego en agosto del 2017 en Guantánamo, Trinidad en el 2018 y, finalmente, llegó a Camagüey el pasado mes de marzo.

En un periodo de siete días, los albañiles agramontinos terminaron la primera obra de esta modalidad en el territorio, ubicada en el Reparto La Yaba y en estos momentos trabajan en otra ubicada en Garrido, disposición que Aguirre reconoció debe estar acompañada de control de calidad, cuidados en el proceso constructivo y materiales adecuados para “hacer pensando en el futuro”.

Al cierre del encuentro, el Centro de Educación Superior premió al especialista por su aporte a la formación de los universitarios y recibió el libro del catedrático titulado “Bóvedas mexicanas de adobe y ladrillos” como donación al departamento de la Facultad de Construcciones.

En la provincia de Camagüey existe la cultura de trabajar el barro desde 1600 con la invención de los grandes tinajones, se trata entonces de recordar y recuperar la tradición.

Por: Lorena Chávez Fernández (estudiante de Periodismo)

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