Con las alas de la pedagogía

Por: Yusarys Benito Deliano

Hace poco vi compartir a un profesor la angustia que sufrían sus estudiantes. No se apartó ni un segundo del grupo, defendió un ideal junto a ellos y los aconsejó como un amigo más. En ese momento recordé la clase de Formación Pedagógica cuando nos referíamos al maestro ideal.

Mencionamos a aquellos profesores que han marcado nuestro proceso docente durante estos años. No faltaron anécdotas, risas y las reflexiones sobre las cualidades que hacen de un educador el ejemplo de sus alumnos.

Pensé entonces, en esos educadores, en su mayoría jóvenes, que impartieron clases como parte de la Campaña de Alfabetización de 1961 en situaciones difíciles. Muy pocos conocían la herramientas para impartir clases; sin embargo, gracias a su voluntad y compromiso celebramos el 22 de diciembre.

Recordé a la maestra que me enseñó a leer y escribir. A ese pedagogo que en noventa minutos te enseña algo también para la vida. Ese que no cree en esquemas ni en la distancia alumno profesor y te habla de tú a tú  siempre con respeto.

Comienza la conferencia con una frase de motivación y no con el sumario de la clase; oye atento porque él también aprende en cada jornada. Termina una clase con un chiste  y utiliza la educación popular para crear dinámicas grupales.

Puede olvidar la asistencia pero conoce a sus alumnos como a sus hijos. A veces puede ser exigente de más; pero de él te llevas las mejores lecciones. Y aunque parezca una utopía la expresión del “maestro ideal”; ese educador, no es solo el profesor que vi apoyando a sus alumnos, existen muchos catedráticos en la Universidad de Camagüey, verdaderos maestros que te ayudan a volar con las alas de la pedagogía.

Fotos: Alexei Nápoles González

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