Un día después del 14

Por: Alexei Nápoles González

Hoy es 15 de febrero. Y es cierto, el amor y la amistad, si queremos, son inagotables, eternos. Sin embargo, hoy, no hay rosas en la mesa, no hay un te quiero al oído, no hay corazones en la cama, no hay un chocolate que no repugne, no hay abrazos ni besos verdaderos, no hay serenata en la noche, no hay compañía que se necesite; la ternura y la sonrisa escaparon al horizonte, no hay amor un día después del 14 de febrero.

Hoy es 15 de febrero. Pero, tampoco hay hombros para calmarnos, manos para estrecharlas y vencer los malos y buenos demonios, bromas para reír con un amigo, mejillas que reciban orgullosas otros labios; el respeto zigzaguea por la resaca, la envidia busca subir al trono, a veces el odio la ayuda, no hay felicidad por ver a los otros felices, y otra vez no hay abrazos ni besos verdaderos, no hay amistad un día después del 14 de febrero.

Hoy es 15 de febrero. Solo almorzaron sentados en el césped, endulzaron un café e intercambiaron un libro, una mirada y un te extraño: bastaron. Este día no hay regalos lujosos, ni cenas caras, no importa, no suelen ser necesarias. Lo imprescindible, lo necesario: amar de la misma manera que lo hicimos solo unas 24 horas atrás, en las que dimos y recibimos afecto, seducimos con la pupila, acariciamos con sinceridad, disfrutamos de dar y recibir compañía, dibujamos cariño con colores, no esperamos nada y llegó, y allí, allí sí llovieron abrazos y besos verdaderos.

Hoy es 15 de febrero, pero hoy, mañana y siempre, deberíamos amar a la pareja, las amistades, la familia, de la misma manera que lo hicimos cada segundo, hace solo unas 24 horas atrás. El 14 de febrero debería ser la fecha más repetida en los almanaques, o mejor pensar que en el calendario no existen días, ni meses, que el almanaque es la vida y su gente, y amarlas a ambas, la primera de las misiones al nacer.

En amar de verdad y siempre, está el antídoto más eficaz para pelear y destruir  el odio, la envidia, la arrogancia, la maldad, el pesimismo. En amar de verdad y siempre, está la fórmula para ser de uno y los demás mejores seres humanos, para rodearnos de personas de bien y darle al mundo los pedacitos de felicidad del cual se alimenta para no fallecer.

Un día después del 14 de febrero, amemos también.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *