Al aire: David Garnier, cuando la profesión está en el ADN.

Al aire: David Garnier, cuando la profesión está en el ADN.

1 diciembre, 2020 Noticias 0

Su vínculo con la locución no fue herencia familiar, sino un amor que surgió poco a poco, desde que era pequeño. Y se quedó adherido a su corazón para siempre.

Mientras David Garnier reúne los vagos recuerdos de su infancia para contarme cómo llegó por primera vez frente a un micrófono, yo sonrío satisfecha. Porque hay emociones que el tiempo- ese viajero caprichoso- no puede borrar. Como es imposible disimular la voz temblorosa cuando se habla de una verdadera pasión.

“Cuando chiquito yo veía mucho la pelota, un amigo mío que era piloto me prestaba sus audífonos, y yo pasaba horas frente al televisor. Después, en la primaria, participaba y leía muchísimo en los matutinos. También recuerdo que me sentaba en un pupitre que daba al pasillo y había un bombillo, el sócalo me parecía un micrófono y yo lo miraba con mucha atención”, me cuenta.

Esas ansias por la profesión no se materializaron hasta que inició su bachillerato, alejado de casa, en la beca que compartía con otros estudiantes en el preuniversitario de Sola, Sierra de Cubitas. Allí le dio vida a su voz nuevamente.

“Cuando entré en el pre le dije al que estaba al frente de los estudiantes que si le hacía falta alguien que hablara en las actividades que me tuviera en cuenta, que yo quería. Hubo un festival y entonces aquel hombre me dijo: -oye, ¿tú no querías participar? -, y yo comencé a hablar enseguida, muy nervioso y con muchos errores, sin ninguna experiencia.

Luego iba al teatro de Sola a hacer locución. Y también trabajé en Radio Cubitas, en un programa de participación”.

-Amante de la locución, y también ingeniero mecánico. ¿Cómo fue su etapa universitaria?

Llegué a la universidad en el año 90, yo ya estaba apasionado por la locución. En aquel momento creía que la carrera que iniciaría era   termoenergética – que casi no me gustaba- pero al llegar me explicaron que se habían fusionado varias carreras, y que era ingeniería mecánica lo que estudiaría finalmente- tampoco me gustaba- me dice sonriendo. Imagínate – yo tenía a mi madre, y tenía que darle un título- por eso, básicamente, soy ingeniero mecánico.

Un día, mientras estaba en la universidad, escuché la radio y pregunté si se encadenaba con la emisora provincial. Me explicaron que no, que había una radio base. Entonces fui hasta allí y de esa manera comencé a hacer los programas de radio cada tarde. Estuve hasta que me gradué.

-Durante esos cinco años de universidad también formaste parte del elenco de Maraguán. ¿Qué guardas de tu paso por el conjunto artístico?

Estar en Maraguán fue una gran experiencia, uno aprende mucho sobre la idiosincrasia cubana, su cultura, los bailes populares…Allí fue donde realmente me formé. Maraguán es una escuela. Te enseña de disciplina, de entrega. Como bailarín no practiqué mucho realmente, pero si trabajé con frecuencia la locución. Leí. Me entrené. Traté de superarme cada vez más. Y hoy siento mucho orgullo de los recuerdos y del trabajo de esos años, de trabajar en la Sala García Lorca, de los Festivales Nacionales de la Radio.

– Pero tu vida en la Universidad de Camagüey no concluyó cuando te graduaste ¿O sí?

-En aquel momento el rector era Carlos Díaz Barranco, y él propuso que los muchachos que formaban parte de Maraguán, y que estuvieran inclinados por el arte, fueran ubicados en la universidad. Yo me quedé en el área de Extensión Universitaria, como adiestrado de técnico en divulgación de la Universidad de Camagüey.

“Durante esos años la locución se encontraba en auge entre los estudiantes de todas las carreras. Participábamos en muchos eventos provinciales, incluso ganamos premios en Holguín y logramos hacer radionovelas, con la grabación de voces, de personajes, con guiones, algo muy bonito. Hoy, veo que las generaciones más jóvenes no se interesan tanto por la locución”.

-¿Cuándo comienzas a trabajar como locutor profesional?

Empecé en Radio Camagüey hace más de una década, en la reinauguración de la emisora, después de pasar un curso de habilitación como locutor.  Allí hice la locución del programa “Show Fin de Semana”, un programa de participación. Posteriormente pasé la prueba para obtener el nivel como locutor. Y tiempo después ingresé en el Centro Cultural de la Música, como locutor en el mundo de los espectáculos.

¿Algún medio favorito?

-Me gusta mucho la radio, porque la radio tiene la inmediatez, es muy directa, muy rápida, estas hablando y no sabes cuántas personas te escuchan, eso es emocionante también. Y la dinámica de los programas en vivo, la espontaneidad, el hecho de interactuar con la gente. Pero no podría decirte que tengo uno favorito.

“cada medio lleva su técnica, tiene sus características. No he incursionado en el mundo de la televisión, principalmente porque cuando llegó la oportunidad me coincidía con el horario de programación de la Universidad, y no quise. Respeto mucho el trabajo en la radio base de la universidad, y me gustaría continuar trabajando allí, y mejorar la programación. Los muchachos la escuchan y a eso nos debemos”.

– ¿Nunca pensaste en retomar tu carrera como ingeniero mecánico?

Una vez intenté ser docente en la carrera de ingeniería mecánica, pero en aquel momento había requisitos de promedio, y pues esa idea no se materializó. Y yo continué con lo que realmente me gustaba.

-¿Cómo es David Garnier cuando no está “al aire”?

-Serio, creo que doy la imagen de alguien más serio de lo que realmente soy, incluso las personas me lo han comentado. Pero creo que eso se debe, principalmente, a que la mayoría de las veces me ven en los actos solemnes, con traje y con un lenguaje expresivo, acorde al momento. -eso les da la imagen de un carácter más seco.

-¿Algún consejo para los más jóvenes amantes de la locución?

Leer, leer mucho, leer sin parar. Los locutores tenemos que estar preparados culturalmente, conocer sobre lo que acontece. Cómo vamos a improvisar en un momento determinado si no conocemos sobre el tema. Eso es muy importante. Y también ser humildes. Si tienes talento no hay mejor manera de demostrarlo que con el trabajo constante, pero siempre desde la humildad, considero que es un valor humano muy importante para todas las profesiones.

Por: Yilenis Pérez Sanabia

Fotos: Alexei Nápoles y Cortesia del entrevistado

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