El título desempolvado

Mayo quedará en la memoria de los cubanos o más bien abusa de ella tras otro plan político. La cuestión: un nuevo intento para aumenta la asfixia económica que por más de seis décadas mantiene un país poderoso como Estados Unidos sobre uno débil al que no puede dominar.

Es entonces cuando el actual presidente norteamericano Donald Trump, influenciado por los intereses de los “amigos” de la Florida que le reportan votos para su posible reelección, va al baúl de los recuerdos, aparta las telarañas y encuentra unas hojas arrancadas de uno de sus libros (Helms-Burton) pues sus antecesores prefirieron apartarlas para evitar incumplimientos de su parte con negociadores europeos hace dos décadas atrás.

Es fácil leer el título que tiene un III delante y dice: Protección de los derechos de propiedad de los nacionales estadounidenses. En el contenido se puede ver el reclamo de las propiedades confiscadas o nacionalizadas luego de 1959 a norteamericanos que operaban en la isla, como también cubanos que pidieron asilo político en la nación vecina. En otras palabras, un reclamo de los años noventa fue engavetado y hace poco volvió a salir a la luz.

Las consecuencias de este Título permite ante las cortes internacionales el reclamo de aquellos que piensan que aún, después de 60 años tienen derecho a regresar a la propiedad que tenían, sin importar las leyes cubanas ni el tiempo que ha pasado. Demandas a empresas internacionales con el fin de ahuyentar la inversión extranjera es un propósito que depararía en una oportunidad de desarrollo para el país, pero todo se encamina a recrudecer el bloqueo económico sobre la Isla para que su gobierno dimita al no ver salida a las crisis económicas.

El capítulo III ya entró en vigor, precisamente en mayo y ya llegan los primeros casos de demanda. El más reciente es el de Javier Garcia Bengochea, un médico que emigró a Estados Unidos hace 59 años, quien asegura que es el verdadero y legítimo dueño del puerto de Santiago de Cuba. Su demanda puede llegar a tal extremo que hasta empresas norteamericanas de cruceros podrían recibir tasas de multas elevadas por aclarar y negociar en las aguas de la bahía de la oriental ciudad.

A este caso se suman otros que en cualquier momento saldrán a la luz en exigencias, entre ellos aparecen Mickael Behn, un estadounidense residente en Reino Unido, que afirma ser el propietario incuestionable de los muelles de La Habana, además de Viriato Carillo, quien afirma que su familia era dueña de ocho ingenios azucareros, una fábrica de comestibles, otra de fósforo y de la destilería de ron de Santa Cruz del Norte, donde la firma francesa Pernod Ricard produce actualmente el ron Havana Club, según refiere la página digital de la BBC.

Esas demandas podrían ser multimillonarias tanto para los inversores extranjeros como para el gobierno cubano que exige el cese del bloqueo, dado a que está política trae pérdidas que alcanzan el billón de dólares en el tiempo en vigor y que en parte fue la respuesta dada por el gobierno norteamericano al proceso de nacionalización que motiva la ley.

Casualmente la puesta en vigor del Título Tres de la Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubanas, ocurre luego de la aprobación de la nueva constitución cubana donde se brindan nuevas oportunidades para la inversión. Una vez más el gobierno norteamericano atenta contra Cuba con una medida de recrudecimiento y que a decir del presidente cubano Miguel Díaz-Canel, será motivo de lucha para mantener las conquistas de la Revolución y avanzar en busca de una mejora económica.

Por: Roberto Carlos Serrano Prieto (estudiante de Periodismo)

Caricatura: Roberto Carlos Serrano Prieto

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