“Otra experiencia que nos dejó llenos de Esperanza”

“Otra experiencia que nos dejó llenos de Esperanza”

24 noviembre, 2015 Reportajes 2

Proyecto comunitario de la Universidad de Camagüey con diversas propuestas de intervención social.

Los juegos deportivos fueron una de las propuestas de mayor aceptación entre los más pequeños de casa.

Los juegos deportivos fueron una de las propuestas de mayor aceptación entre los más pequeños de casa.

Texto y fotos: Damaris Hernández Marí

Cuando se habla de la universidad inmediatamente viene a nuestra mente la imagen de cientos de alumnos con libros en mano recibiendo clases con el objetivo de convertirse en los profesionales de un futuro no tan distante del hoy. Sin embargo, la universidad es mucho más que el aula, los libros o el pizarrón, es allí donde se fragua el compromiso de los jóvenes con su realidad social y donde, desde el primer año, aprenden a ponerle el alma a la carrera que estudian.

Hace poco más de un año ―en enero de 2014― que la Universidad de Camagüey (UC) “Ignacio Agramonte Loynaz”, coordina un proyecto sociocultural integrado por sus diferentes facultades, cuya misión esencial es llegar hasta las comunidades más alejadas del municipio y realizar en ellas un trabajo de intervención social. Y es que varios estudiantes universitarios no quieren que los conocimientos adquiridos queden solo en las libretas y entonces salen a la calle a compartir lo aprendido y a ofrecer amor.

CUANDO TODO COMENZÓ…

Cuenta la MSc. Anara Álvarez Díaz, profesora de la Dirección de Desarrollo Local de la Universidad que atiende el orden social, que “el Megaproyecto de Atención a la Comunidad Compleja del Municipio de Camagüey tuvo su génesis cuando el gobierno y el partido en la provincia le pidieron a la nuestra casa de altos estudios que atendiera un grupo de comunidades complejas que enfrentan problemas de tipo habitacional y social, para influir de manera positiva en sus habitantes”.

Una vez pautado el camino, un grupo de profesores, de la mano del MSc. Delfín Delgado Ramos, director del departamento de Desarrollo Local, con el apoyo de Extensión Universitaria, se dio a la tarea de estructurar un movimiento estudiantil a partir de las potencialidades que cada facultad tenía. De este modo, a cada una se le asignó una de las seis comunidades fundamentales de trabajo en la cual debía desarrollar un proyecto propio.

“En los momentos iniciales nos enfocamos en el diagnóstico de las comunidades, ―explica Anara―, pues aunque cada una se parece en cuestiones de índole social, difieren en varias características que debemos tomar en cuenta para desplegar nuestro trabajo. Por ejemplo, en la última a la que fuimos hay una población muy envejecida, por eso intencionamos el trabajo con el círculo de abuelos. Las actividades se adecuan al contexto de la comunidad”.

Las actividades culturales y deportivas desplegadas por el equipo del proyecto se complementan con charlas educativas sobre salud sexual y reproductiva, debates sobre el carácter nocivo del alcoholismo y la drogadicción, prácticas de orientación vocacional a los jóvenes, trabajo con las cátedras de la Universidad, entre otras, siempre tomando en cuenta los requerimientos de los diferentes grupos etéreos y las características contextuales de la vecindad.

“Lo que tratamos de intencionar es que las facultades se hagan responsables de la comunidad que tienen asignada y que desarrollen allí una actividad sistemática con sus moradores, que el proyecto no acabe cuando termine la actividad, sino que ese sea el comienzo, pues aunque quizás no se pueda organizar en el año una actividad tan grande como esa, que al menos ellos puedan mantener un vínculo permanente”, argumentó la también activista del proyecto.

DEPORTE Y CULTURA: UNA PARADA NECESARIA

Rottweilers, pastores alemanes y pastores belgas demostraron sus habilidades y encontraron admiradores entre la multitud de niños de Esperanza de Tínima.

Rottweilers, pastores alemanes y pastores belgas demostraron sus habilidades y encontraron admiradores entre la multitud de niños de Esperanza de Tínima.

A lo largo de estos casi 23 meses la guagua que acompaña al proyecto en sus andanzas un sábado al mes ha llegado a lugares distantes de la geografía municipal y sus entusiastas integrantes han compartido con vecinos de los repartos Nitrógeno, Las Flores, Versalles, Cándido González, La Belén y La Mosca.

El calendario de noviembre anunciaba la visita inminente a otra de las comunidades priorizadas y al arribar a Esperanza de Tínima encontraron a una multitud de niños y familiares que los esperaban ansiosos frente a la escuela primaria Mario Aróstegui Recio.

Esta vez bajaron del ómnibus muchachos de las carreras de Ciencias Informáticas y de Veterinaria, el equipo de la FEU de la UC, profesores de la facultad de deportes de la sede Manuel “Piti” Fajardo, una representación de la filial camagüeyana de deporte canino, instructores de arte y el grupo de teatro “Blanco y negro”, todos dispuestos a robarles sonrisas a los más pequeños.

Una de las atracciones que más gustó fue la exhibición de perros, que abrió el espectáculo de variedades. Siete canes, junto a sus muy jóvenes dueños, hicieron demostraciones de habilidades: búsqueda de prendas escondidas, ejercicios de obediencia y pruebas de agilidad.

Alejandro Jesús Romangoza Alonso, de 11 años, expresó: “Me gustó más la parte de los perros, mis animales favoritos, porque saltaban y buscaban cosas, fue divertido”, y pidió que se repitiera otra vez. Mientras, Elizabeth Moreno Oñoz, también de 11 años, exhortó a los guías a que siguieran entrenando para que sus perros estuvieran cada vez mejor preparados, toda vez que agradeció la presentación.

Agustín Lescay Chacón, presidente de la Federación Cubana del Deporte Canino en el territorio, explicó: “Nos integramos en cuanto supimos del proyecto para dar mayor cobertura a la actividad, es decir, nosotros directamente le brindamos un servicio al INDER, pero si le podemos brindar un servicio a otra institución lo hacemos. Para nosotros es un orgullo estar compartiendo hoy con los universitarios y con los vecinos de este lugar”.

Héctor Facundo Amores y Beatriz María Tamayo son padre e hija, ambos llevan en la sangre el amor por los mejores amigos del hombre y sus deseos de ayudar a otros los llevaron a integrarse al proyecto universitario junto a su perra Lily hace unos meses atrás. “A mí me motiva el poder conocer personas que aman lo que yo hago y poder contribuir a que se diviertan”, explica Beatriz, mientras su padre acota que “donde quiera que llegan los perros, sea la actividad que sea, enseguida todo el mundo va verlos para pasar un rato agradable”.

Al número de los canes le siguieron los juegos de participación, guiados por los profesores del Fajardo. Casi una hora transcurrió entre carreras en sacos, rescates en parejas y relevos con batones. Elaniel Aguilera González y Nayelis Gálvez Cantero, de 11 y 12 años respectivamente, fueron dos de los que más disfrutaron los juegos en equipos pues, según dijeron a esta reportera, “ampliaron sus habilidades físicas y se divirtieron mucho”.

También la familia agradece el esfuerzo de los recién llegados por provocar la alegría de los hijos. Lisset Rodríguez Acosta, madre de la pequeña Sonaidi Socarrás Rodríguez, de 6 años, y tía de Katherin Parrado Brígido, de 10, insiste en la importancia de que proyectos de este tipo visiten la comunidad con cierta sistematicidad por el bienestar de su gente y, principalmente, de los más jóvenes. “Las niñas estaban pendientes desde ayer de la actividad, me hicieron prometerles que las iba a traer bien temprano. ¿La importancia de estas actividades…? Es vital, en ellas se van desarrollando, les permiten comunicarse mejor con otros niños de su misma edad, y se divierten y aprenden diferentes juegos a pesar de la lejanía de nuestro hogar”.

Otro criterio a favor es el de la joven Yakelin Lima Mendoza, quien refiere: “Estos proyectos son muy buenos para los muchachos, hasta yo vengo y me divierto bastante; se pasa un rato agradable los fines de semana pues aquí los niños y los jóvenes muchas veces se aburren”.

Rafael Adán Hernández, jefe de departamento de Cultura Física, explicó que el proyecto “Todo Mezclado” de la facultad a la que pertenece se imbricó en el Megaproyecto de Atención a la Comunidad Compleja del Municipio de Camagüey el marzo del 2014 a petición del director Delfín Delgado, debido a la alta demanda de este tipo de actividades por parte de la población. “En este proyecto combinamos actividades físicas y recreativas dedicadas a diferentes grupos etéreos de la población y con ello influimos en comunidades que son deficitarias en este sentido y que por la lejanía sus vecinos muchas veces no pueden trasladarse al centro de la ciudad para obtener otras vías de recreación. Esto ayuda a que la población mejore su estado de salud y aumente su calidad de vida”.

Luego de sudar bajo un sol intenso en aras de alcanzar la victoria del equipo los pequeños y sus familiares tuvieron un espacio

La obra “El rugido del dinosaurio”, del grupo de teatro “Blanco y negro”, arrancó risas de los labios infantiles y de sus familiares, quienes agradecieron la propuesta artística con ovaciones.

La obra “El rugido del dinosaurio”, del grupo de teatro “Blanco y negro”, arrancó risas de los infantes y sus familiares.

para el buen humor, gracias a la actuación del grupo de teatro “Blanco y negro”. El grupo, que aunque de reciente creación ya ha participado en varios eventos como el Festival Nacional del Humor en Ciego de Ávila, interpretó dos de sus obras más aplaudidas: “El Oeste” y “El rugido del dinosaurio”.

“Nuestro representante fue el que nos dijo que existía este proyecto y decidimos participar porque esto es parte de la imagen que muestra la Universidad en el pueblo y así nos vamos dando a conocer y relacionando con el público”, comentó Ángel Roberto Betancourt Sosa, su director. Ante la pregunta de cómo había sido enfrentarse a un público infantil, el más crítico y sincero de todos, explicó: “Fue bastante difícil, no pensé que fueran a recibir tan bien lo que hicimos, pero vimos que lo disfrutaron y que se sintieron identificados con lo que pusimos a su consideración. Sería muy bueno que el humor se siguiera haciendo en las comunidades porque desde mi experiencia he comprobado que las personas disfrutan mucho cuando se dan cuenta que uno trabajó pensando en ellos, en su entretenimiento”.

MASCOTAS DE CASA EN EL CORAZÓN DEL PROYECTO

Una arista distintiva del proyecto es la vinculación estrecha que establece entre la teoría académica y la práctica social. Estudiantes de 1ro y 4to años de la carrera de Veterinaria pusieron sus conocimientos y habilidades al servicio de la comunidad Esperanza de Tínima. Mientras acontecían los juegos de participación y los números culturales, siete futuros veterinarios les inyectaban a las mascotas vitaminas y otras medicinas preventivas de forma gratuita.

“Me enteré del proyecto hace dos meses a través del decano de mi facultad y, aunque se lleva a cabo los fines de semana, siempre doy mi disposición para participar, al igual que mis compañeros, que casi nunca faltan”, manifiesta Meilym Lucía Armas Figueredo, alumna de 1er año.

Silvia Cardoso, vecina de Esperanza de Tínima, corroboró la esmerada atención de los muchachos al desparasitar a su perrita pequinesa y expresó su deseo de que volvieran otra vez por la importancia de los servicios que prestan.

Al constatar la buena acogida de la atención veterinaria por parte de los pobladores, la joven Meilym agregó: “Por eso insisto en participar en proyectos comunitarios donde puedo ejercitar lo aprendido. Al principio mi familia se opuso a que estudiara esta carrera porque es un poco menospreciada socialmente, pero cuando vengo a lugares como este me convenzo de que no me equivoqué de profesión, esta es mi vida”.

Anara Álvarez, destacó que “uno de los logros en esta oportunidad, algo que no se había alcanzado antes, fue convertir la escuela en el centro de la actividad.” A veces solo se piensa en los beneficios que el proyecto le ofrece a la comunidad, quizás porque son los más visibles, pero para el alumno en formación el aporte es innegable: ayudar con sus saberes al desarrollo social lo convierte en una persona más sensible a las necesidades de los otros, más comprometida con su tiempo, en fin, más humana.

 

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2 Responses

  1. Jose Miguel Ruiz Manso dice:

    Que bueno, que los universitarios se acerquen a las comunidades mas necesitadas, es una tarea muy humana y muy bella, dura, pero bella, lo mejor de todo debe ser el agradecimiento en las caras de los ayudados, gracias por apoyar a esas comunidades, lo digo por mi que vivi en una, muchas gracias de corazon.

  2. Damaris Hernández dice:

    José Miguel, qué bueno que agradeces el trabajo comunitario que desempeñan varios estudiantes de la Universidad y que muchas veces pasa inadvertido a los ojos de sus compañeros. Fui testigo de la felicidad de las personas de la comunidad Esperañza de Tínima y del calor humano que se sintió esa mañana. Lo más conmovedor fue la gran aceptación que encontraron las propuestas entre los niños, principal público esa mañana. Cuando llegó la hora de irnos preguntaban que cuándo volveríamos. Realmente es una obra muy humana. Gracias por tu comentario.

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