Maraguán no pierde su esencia
Llegué. Y sentí incertidumbre. Los había visitado otras veces, antes de la era del distanciamiento físico y el nasobuco. Confieso que, tras los meses de cuarentena por el coronavirus, temía no encontrar la misma energía de siempre. Pero mis dudas desaparecieron enseguida. Al entrar fue como un deja vu: el guaguancó se escapaba por la…
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