Rendimiento académico: cuestión de actitud

Rendimiento académico: cuestión de actitud

21 septiembre, 2022 Noticias 0

Los estudiantes universitarios se enfrentan a muchos retos, exigencias y desafíos propios del conjunto de actividades académicas de la carrera, los cuales constituyen una importante fuente de estrés y ansiedad, en tanto les demandan una gran cantidad de recursos físicos y psicológicos, sobre todo en el período de exámenes y evaluaciones finales, debido a que en esta etapa los alumnos no sólo afrontan las pruebas de cierre de ciclo, sino que deben enfrentarse también a las presentaciones, discusiones de proyectos de curso, trabajos integradores finales, etc.

Tal situación influye sobre su salud y bienestar tanto físico como psicológico, y como consecuencia de ello, pueden aparecer un despliegue de conductas no saludables como: experimentar agotamiento, poco interés ante el estudio, pensamientos negativos, pérdida de confianza en sí mismo, crítica (aunque estos estados pueden manifestarse sólo de forma transitoria); e ineludiblemente, causar un efecto sobre su rendimiento académico.

El rendimiento académico es una variable (aunque no la única) asociada al éxito profesional, el prestigio, la autoestima, la satisfacción personal, por lo cual genera un volumen significativo de estrés, y aunque muchos son los indicadores que condicionan un óptimo rendimiento académico de los estudiantes universitarios, defendemos la idea de que las actitudes que mantienen estos hacia el aprendizaje (hacemos referencia a la actitud positiva hacia el aprendizaje analítico, profundo, crítico, comprensivo; actitud positiva hacia el trabajo en equipo, atribuciones internas: que los resultados dependen del esfuerzo propio), constituyen una de las variables fundamentales que influyen en los resultados académicos.

De ahí que nos proponemos brindarte algunas orientaciones y herramientas que te permitirán mantener la focalización en tus estudios, una actitud positiva hacia los mismos, manejar las situaciones de estrés académico generadas por el cúmulo de actividades curriculares, y de esta manera mantener un equilibrio que te proporcione gozar de una adecuada salud y bienestar físico y psicológico, así como mejorar el rendimiento académico.

1. Motivación e interés

Lo primero de todo es tener una verdadera motivación para conseguir los resultados académicos deseados. Poco o nada se obtendrá si no se asume un compromiso sincero con uno mismo a mantener una alta disposición para estudiar, mejorar las calificaciones y alcanzar buenos resultados académicos; lo que de manera implícita, conlleva sacrificios del estudiante (mayor dedicación, concentración, disposición para estudiar el tiempo necesario _esto es variable según las capacidades, hábitos y ritmos de cada quien_, sacrificar parte de la vida social mientras dure el periodo lectivo, es decir, regular el tiempo que se dedica al ocio y el entretenimiento, las salidas a fiestas u otras, sobre todo en la etapa de exámenes y evaluaciones finales).

Recordar qué los impulsó a comenzar x carrera o curso de posgrado es esencial para mantener una actitud positiva y la motivación, mayor en caso de aparecer sentimientos de apatía, de que no se puede avanzar, de pérdida de la autoconfianza. Contribuirá a ganar motivación además, plantearse objetivos y/o metas progresivos, debido a que en la medida que logramos algo, nos llenamos de confianza y de a poco vamos alcanzando los propósitos anhelados.

2. Aprovechamiento del tiempo productivo

Si te preguntas ¿qué es tiempo productivo?, enseguida esclarecemos el término.

No son pocos los estudiantes que desean mejorar su rendimiento académico pero, pese a que estudian muchas horas, no sacan provecho a tanto esfuerzo. El tiempo productivo no es estar muchas horas sentados a la mesa de estudio, delante de los libros, sin asimilar ningún contenido valioso, sino que en menor tiempo, incorporar mayor volumen de conocimientos. Horarios extensos de estudio traen como resultado lo opuesto a buenas calificaciones, porque imbrica mayores oportunidades de pérdida de la concentración, agotamiento intelectual y físico, blackout (bloqueo mental) y, en consecuencia, poco aprovechamiento del tiempo dedicado al estudio; por el contrario, estudiar en un periodo de tiempo limitado, hace que este sea más productivo.

En este sentido, la recomendación es que debes identificar tu horario de mayor productividad; las primeras horas del día son esencialmente productivas para algunos, otros, alcanzan un óptimo rendimiento académico en las noches y/o la madrugada, porque consiguen una mayor concentración en la tranquilidad y el silencio que aportan estas horas. Tú eres quien mejor te conoces, entonces la elección corresponde a cada cual en lo personal.

3. Estudio: planifica, organiza, mantén una disciplina

Para lograr excelentes resultados académicos, la planificación es un factor sumo importante, ya que si organizamos bien nuestros tiempos de estudio, establecemos horarios para ello, marcamos las prioridades, fijamos objetivos que realmente podamos alcanzar y somos disciplinados con el cumplimiento de estas actividades, ganaremos en preparación para enfrentar los retos y exigencias académicos; en adición, lograremos avances significativos en nuestro rendimiento, perceptibles en las calificaciones de los exámenes (tanto parciales como finales), proyectos y trabajos integradores.

El horario es cardinal porque se crea una rutina realmente significativa, que a ultranza, nos permitirá establecer y prolongar en el tiempo un hábito de estudio.  Si planificas el tiempo que dedicas a repasar los contenidos estudiados, evitarás carreras al final del periodo y, por ende, el estrés y la ansiedad que produce dejar todo para el final, para uno o pocos días antes de un examen o la presentación y/o entrega de un trabajo de curso. Para ello puedes auxiliarte de un calendario (físico o digital) en el que deberás marcar las fechas importantes (entrega de un trabajo, realización de un examen), esto te permitirá delimitar el tiempo del que dispones para prepararte. Comienza por los trabajos más urgentes y luego realiza los que tienen una fecha más lejana de presentación, o bien puedes organizarlos teniendo en cuenta el nivel de importancia, la complejidad o la cantidad de recursos (personales, materiales, tiempo) que necesitarás para cumplimentarlos.

Ten presente que para conseguir grandes objetivos, primero se necesita dar pequeños pasos, por ello, lo más recomendable es fijar metas diarias, lo que se traduce en estudiar un poco cada día, esto te ayudará a ir avanzando gradualmente y, de esta manera, evitar la procrastinación (acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras más irrelevantes o agradables). Además, conforme observes los resultados, estas metas diarias se convertirán en tu mayor motivación y te mantendrán concentrado en los estudios.

4. Constancia

De poco o nada sirve diseñar una planificación si no somos constantes en su cumplimiento. La perseverancia es una actitud que, enfocada hacia los estudios, puede lograr grandes y muy buenos resultados. Asumir que un óptimo rendimiento académico depende del propio esfuerzo, nos permitirá desarrollar esta cualidad, ya que en la medida en que seamos más constantes, más rápidamente adquiriremos hábitos de estudio.

La retroalimentación que obtendremos de los resultados académicos deseados contribuirá a incrementar el compromiso personal (con uno mismo) y te ayudará a mantener la mente y una actitud positiva hacia el aprendizaje.

Es recomendable evitar las distracciones. Obvio, ¿no? Puede parecerlo, pero lograrlo es complejo. En la actualidad, las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones ofrecen todo un mundo de oportunidades, y el proceso de aprendizaje no está exento de ello. Si estas se aprovechan adecuadamente, constituyen una herramienta de apoyo inestimable para adquirir los conocimientos necesarios y, por tanto, mejorar la calidad de nuestra formación. Aunque ¡atención!, el consumo y la transmisión de información vía internet puede llevarnos a distraernos de nuestros deberes, las redes sociales digitales principalmente, representan una importante fuente de distracción; por lo que durante los horarios de estudio, es aconsejable desconectar los datos, para así evitar interrupciones que conlleven a la pérdida de la concentración. Si son personas (amigos o familiares) la fuente de distracción, puedes informarles que te encuentras estudiando, de manera que comprendan que necesitas ese espacio y tiempo; esto se logra siendo constantes y disciplinados con nuestros horarios de estudio. Y si eres de los que prefieres música porque te ayuda a concentrarte en la realización de los trabajos y en tu estudio individual, cuida el tono en que la escuchas e identifica los géneros musicales que no vayan a distraerte, de lo contrario, conviene mejor elegir no escuchar música en lo absoluto.

¿Te sucede que pierdes el ánimo y/o la motivación para continuar ante un fracaso o resultado no esperado?, ¿piensas que no lo vas a poder conseguir, te desalientas y como consecuencia se te dificulta mantener una disciplina, ser constante en el cumplimiento de tu rutina de estudio?, entonces aquí hay una buena noticia para ti. Como toda variable que interviene en la regulación del comportamiento humano, las actitudes son susceptibles de modificarse, transformarse y reforzarse de diferentes formas, entre ellas a través del acompañamiento de familiares, amigos o compañeros, quienes constituyen una importante red de apoyo social en caso de aparecer sentimientos negativos, de perder la confianza en nosotros mismos, de dudar de nuestras capacidades y aptitudes; porque casi siempre encuentran motivos y palabras para darnos ánimo, desentrañan maneras de resolver los problemas que puedan surgir y nos impulsan a continuar el camino emprendido. Buscar apoyo entre las personas de nuestro círculo más cercano, no sólo es necesario sino conveniente, porque nos permite mantener un equilibrio saludable para evitar entramparnos en las exigencias académicas y cuidar de nuestra salud y bienestar físico y psicológico; en un lenguaje más coloquial, porque sin el apoyo de los nuestros una pequeña tarea puede convertirse en una labor complicada, porque todo o casi todo _para no pecar de absolutista_ es mucho más fácil si contamos con ese horcón sólido que constituyen la familia, los amigos.

  1. Elección de un método de estudio apropiado

El aprendizaje analítico, profundo, crítico, comprensivo, contribuye a mejorar el rendimiento académico, pero… adquirir este tipo de instrucción demanda un adecuado autoconocimiento (de nuestras habilidades, capacidades, ritmo de trabajo), para, en consecuencia, saber identificar cuál o cuáles métodos de estudio nos ayudan a ser más productivos o nos aportan mayores resultados.

En este sentido, es crucial encontrar una manera eficiente que nos facilite el aprendizaje de los contenidos, con la cual sea más fácil comprender, consolidar y fijar la información recibida en clases. Existen en la actualidad un gran número de técnicas y métodos de estudio que sirven a este propósito, entre las que se encuentran: los organizadores visuales, que nos ayudan a recordar mejor los contenidos estudiados; esquemas, mapas conceptuales, cuadros sinópticos, que resumen las ideas esenciales y facilitan la comprensión de las materias; exposición en voz alta y auto explicación de los temas estudiados, que nos permite fijar el contenido; elaboración de resúmenes con las principales ideas; resolución de ejercicios prácticos relacionados con el contenido aprendido; intercalar diferentes materias, para evitar el agotamiento y la pérdida de la concentración; confección de preguntas y respuestas, a modo de simulacro, que nos aporta mayor seguridad y preparación para enfrentarnos a las evaluaciones y los exámenes.

Es importante que ante la aparición de dudas y para no empantanarnos en la incomprensión de x contenido, o peor, incorporar aprendizajes errados sobre un tema determinado, estas incógnitas sean anotadas para, posteriormente, esclarecerlas con nuestros profesores o bien con algún compañero que sí haya entendido del todo el asunto.

En este orden, aunque muchos prefieren estudiar de manera individual, el estudio en grupo puede ser una buena práctica. Sea o no de tu preferencia, resulta siempre de gran utilidad compartir nuestras ideas y debatirlas con nuestros compañeros, de esta forma, el intercambio con los otros actuará como especie de un feedback y podrás identificar dónde puedes estar equivocado o qué temática podrías haber comprendido equívocamente en tu afán por avanzar con el contenido que debes estudiar, en adición, ellos pueden mostrarte otras posibles vías de solución y maneras de entender el problema, analizado desde diversas perspectivas; todo lo cual te ayudará a profundizar los conocimientos, ganar habilidades de análisis, comprender los conceptos de forma más precisa y por ende, alcanzar un óptimo rendimiento académico.

  1. Descanso: una necesidad

Para no perder la concentración durante las jornadas y horas de estudio es esencial que planifiques momentos de descanso y los pongas en práctica, estos te permitirán volver a la actividad con nuevas energías y una mayor motivación, lo que, por consiguiente, contribuirá a impulsar tu rendimiento académico. ¡Sí! No todo es estudio. Relajarse y aprovechar el tiempo libre en actividades que nos brinden placer y un bienestar integral (el cine, la lectura, el baile, hacer ejercicios, pasar tiempo de calidad con la familia, etc.) favorece la concentración, ayuda a mejorar la retención de los contenidos y, por tanto, facilita el aprendizaje.

Incluir dormir bien en tu rutina diaria es sustancial si tu propósito es mantener un adecuado rendimiento académico. Tener buenos hábitos de sueño te permitirá renovar las energías y tener mayor disposición para enfrentar las actividades del día. La falta de este, por el contrario, conlleva a presentar problemas de salud (que pueden llegar a ser graves) y afectará tanto tu capacidad de concentración como de comprensión, análisis y retención de las temáticas estudiadas.

Un aparte para la alimentación. Es más que aconsejable evitar períodos prolongados de ayuno, ¡desayuna!, ¡esta comida es la más importante del día!  Una nutrición adecuada contribuye a mantener tu cuerpo activo y evita dificultades con la función cognitiva, en consecuencia, favorece el rendimiento físico e intelectual. ¡Cuidado con el uso de estimulantes! El café, el té, el chocolate, entre otras bebidas azucaradas, pueden traer beneficios a corto plazo, pero, a futuro, la capacidad de alerta y los excesivos niveles de energía podrían afectar el aprendizaje.

Asume que un óptimo rendimiento académico no es ilusorio o aparente, sino muy posible; depende en buena medida de la actitud que mantengas hacia los estudios, del real interés y la motivación que te guíen para cursar determinada carrera, es decir, depende de ti, tu voluntad, autocontrol y actuación consciente y consecuente para lograr tus propósitos. Mediante la adopción de una serie de hábitos y el empleo de las herramientas aportadas en este artículo, podrás ser más eficiente y optimizar el rendimiento durante los horarios de estudio, para así poder obtener con mayor facilidad los resultados académicos deseados y estar cada vez más cerca de tu futuro.

Por: Leticia Pastorrecio González

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